El pasado domingo se levantó la veda de caza menor en el coto Nuestra Señora de Consolación de Torredonjimeno, esta vez cambié la Beretta por la cámara de video, a falta de perdices los drathaar de Antonio Linares y Paco Peragón nos entretenían en los viejos troncos de olivos centenarios, huecos por el paso de los años su interior guardaba alguna que otra sorpresa.
Rincón abierto a los amantes de la naturaleza, la caza y la literatura venatoria.
martes, 9 de octubre de 2012
lunes, 10 de septiembre de 2012
OLOR A SIERRA
"Avanzan
pausados los días, recién salidos de un sofocante e inusual agosto, aún
queda lejano el ansiado comienzo de temporada, sentado en el sillón del
salón, sin querer, cierro los ojos, tras unos minutos de absorto
trance, abro una puerta a la que lentamente me asomo... un insolente
soplido de aire frío se desliza por mi rostro, cruzo el vano y me
adentro en las álgidas mañanas serreñas, al caminar percibo el chasquido
de mis botas al aplastar el pasto cristalizado por la helada, un
soniquete que delata mi presencia y se funde con la sinfonía alborozada
de un pajarillo que, con cortos vuelos, visita las inmóviles encinas de
la dehesa, las mismas que año tras año divisan un rosario de vehículos
que se dirigen hacia ellas.
Los primeros rayos de sol hacen que el vaho que libera la helada se mimetice con el humo de la lumbre en la que se arremolinan los monteros, mientras camino hacia ella, mi relente nariz revela el inconfundible olor a unas ricas migas mañaneras, nada mejor para calentar el cuerpo, arrimado a la candela entre saludos y tertulia con los amigos.
Una
imponente voz que rebasa el murmullo de la concurrencia, me pone en
aviso de la salida de las armadas, el camino hacia el puesto es
sinuoso, con precaución franqueo un arroyo transitado por límpidas aguas
que tornan crecidas por las copiosas lluvias de hogaño. Observo
minuciosamente los contornos del puesto, la reses deben colarse por una
vereda bien definida "pecho enfrente", una ladra hace ponerme al
acecho, en un santiamén percibo la majestuosa y elegante silueta de un
magnífico venado... al unísono mi hijo mueve el sillón ligeramente y me
pregunta - ¿Papá porqué no me contestas cuando te hablo?
- Hijo, es que estaba viendo un venado muy bueno.
- Ah! bueno, ya se lo que te pasa, tranquilo que ya queda poco..."
Este año he querido, conscientemente, estar un poco al margen de la caza, pero el olor a sierra me está llegando a través de otros medios, más tecnológicos e insipidos, con el hervidero publicitario de las monterías que se cuecen en las redes sociales, aunque hogaño las tornas han cambiado, ni las lluvias han sido copiososas, ni queda mucho, ni poco, en realidad no se ni lo que me queda.
Cuando la justicia se vuelve injusta y cuando se viola la libertad de las personas, solo queda esperar. Siempre he dicho que la montería empieza cuando suena el despertador y termina cuando regresas casa, unas doce horas, de las cuales solo tres aproximadamente estás con el rifle, tampoco es tanto tiempo, digo yo. Ahora toca disfrutar de la montería como siempre y del puesto desde una perspectiva distinta, más serena, con menos nervios y menos trastos, pero con la misma ilusión, deleitandome más y mejor de los lances de los amigos, de los éxitos de estos, del cazar de los perros, de la carrera de las reses rompiendo sierra...
De igual modo reproduzco un extracto de lo que escribía el pasado año después de una montería de Monteros de Tradición.
" Igualmente y al unísono la alegría se ha apoderado de mi al poder ir por primera vez con mi hijo de montería, al escuchar y responder sus muchas preguntas en relación con la caza, al oir las palabras que salieron de su boca cuando disparé y vio desplomarse un venado a la carrera, al avisarme que por el testero estaban entrando las reses, al verlo en la junta de carnes de un lado para otro, como loco, tocando las cuernas de los venados, al observar su cara de felicidad cuando llegaban los remolques, al enseñarle de como se tiene que estar en el puesto, de donde se puede y no se puede tirar y al darme cuenta de que se ha envenenado con la montería."
A mi me pueden mandar a tomar... fanta, se disfrutar de la montería de muchas otras formas, he querido concienzarme y creo que lo he conseguido que el hecho de llevar un rifle, en estos momentos es algo superfluo, pero por lo que más lo siento es por ese niño que tanto disfrutó con su padre la temporada pasada.
Este año he querido, conscientemente, estar un poco al margen de la caza, pero el olor a sierra me está llegando a través de otros medios, más tecnológicos e insipidos, con el hervidero publicitario de las monterías que se cuecen en las redes sociales, aunque hogaño las tornas han cambiado, ni las lluvias han sido copiososas, ni queda mucho, ni poco, en realidad no se ni lo que me queda.
Cuando la justicia se vuelve injusta y cuando se viola la libertad de las personas, solo queda esperar. Siempre he dicho que la montería empieza cuando suena el despertador y termina cuando regresas casa, unas doce horas, de las cuales solo tres aproximadamente estás con el rifle, tampoco es tanto tiempo, digo yo. Ahora toca disfrutar de la montería como siempre y del puesto desde una perspectiva distinta, más serena, con menos nervios y menos trastos, pero con la misma ilusión, deleitandome más y mejor de los lances de los amigos, de los éxitos de estos, del cazar de los perros, de la carrera de las reses rompiendo sierra...
De igual modo reproduzco un extracto de lo que escribía el pasado año después de una montería de Monteros de Tradición.
" Igualmente y al unísono la alegría se ha apoderado de mi al poder ir por primera vez con mi hijo de montería, al escuchar y responder sus muchas preguntas en relación con la caza, al oir las palabras que salieron de su boca cuando disparé y vio desplomarse un venado a la carrera, al avisarme que por el testero estaban entrando las reses, al verlo en la junta de carnes de un lado para otro, como loco, tocando las cuernas de los venados, al observar su cara de felicidad cuando llegaban los remolques, al enseñarle de como se tiene que estar en el puesto, de donde se puede y no se puede tirar y al darme cuenta de que se ha envenenado con la montería."
A mi me pueden mandar a tomar... fanta, se disfrutar de la montería de muchas otras formas, he querido concienzarme y creo que lo he conseguido que el hecho de llevar un rifle, en estos momentos es algo superfluo, pero por lo que más lo siento es por ese niño que tanto disfrutó con su padre la temporada pasada.
domingo, 22 de enero de 2012
CUANDO LAS COSAS SE TUERCEN...
No hacía cinco minutos que cruzabamos el límite que separa las provincias de Jaén y Albacete, nos dirigíamos de montería a La Breña, en Reolid, cuando recibo una llamada que inexcusablemente hizo que tuviera que volverme por los mismos pasos que había traido, la ilusión se desvanecía antes de llegar, en las mismas faldas de la finca. Con suerte encontramos un coche que tras la montería volvía hacia Jáen por lo que mi collera si pudo quedarse.
Cinco horas de viaje casi seguidas, sin bocado en el estómago y angustiado, las cosas algunas veces se tuercen o se desvían, igual que las balas cuando se quedan en el culo del marrano. De la misma forma se torcieron el sabado anterior, en Fuente del Campo, después de que unos desalmados con premeditación, alevosía y nocturnidad le vaciaran la mancha a Eloy y a los que nos pegamos el madrugón.
martes, 3 de enero de 2012
SENSACIONES INENARRABLES
Tan solo decir que en estos últimos meses me lo he pasado genial compartiendo momentos increíbles con esta buena gente.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
martes, 6 de diciembre de 2011
Chiveras Bajas y Arrebolares. Fin de semana de lujo.
"Chiveras tiene un color especial,
Chiveras sigue teniendo su duende,
me gusta ir a cazar,
me gusta estar con su gente".
"Qué bonita Arrebolares cuando voy de montería,
qué bonita Arrebolares a las claritas del día,
huele a jara y a romero a retama y a tomillo
y al buenos días mañanero que canta mi fandanguillo..."
domingo, 27 de noviembre de 2011
LA CARDEÑA. 26-11-11
Buena la montería celebrada el pasado sábado en Siles organizada por nuesto amigo Eloy Martín. La crisis hace también estragos en la caza, da pena ver la fotografía del sorteo con tan pocos monteros, siendo esta una montería que siempre ha cumplido con creces y que antes se vendía sola.
Esta vez no hubo que madrugar pues Antonio Linares y yo hicimos noche en Orcera acompañados por nuestras señoras, por un buen Pesquera y una estupenda cena en el Hotel "La Montería".
La mañana soleada aunque con rachas de aire desagradables, mi puesto de lujo, un balcon sobre una enorme piedra de varios metros de altura, desde la que no tuve la oportunidad de tirar, auque si mi vecino, que abatió un buen navajero que iba derecho a mi puesto, pero así son las cosas, pasó primero por el suyo.
Al final 23 cochinos se cobrarón, destacando un navajerete y dos guarros con buena boca, una de ellas destrozada por el tiro.
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