Rincón abierto a los amantes de la naturaleza, la caza y la literatura venatoria.

jueves, 23 de septiembre de 2010

RECECHO EN CAZORLA

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El pasado fin de semana acompañé a mi socio, Rafa Barrios, a realizar un rececho de venado  en Cazorla ya que había sido agraciado con este permiso en el sorteo correspondiente  a la oferta pública de caza en Andalucía 2010 - 2011. Por este motivo no pude asistir a IBERCAZA y por consiguiente tampoco al encuentro de blogueros organizado por la F.A.C, a la que agradezco su invitación.

Quedamos con el guarda a las seis y media de la mañana del viernes en la gasolinera de Pozo Alcón, aún de noche nos adentramos en la sierra e hicimos una parada, fue la primera vez que este año escuchamos berrear a los venados y la segunda vez que el guarda los oía, de ahí lo incipiente de la berrea. 

Pronto vimos el primero, un selectivo normal, que es lo que a Rafa le había tocado en sorteo, intentamos hacer la entrada pero no lo volvimos a ver. Seguimos con la búsqueda y los venados cada vez berreaban menos. Por la emisora otro guarda nos informa que tenía controlado uno como el que andábamos buscando, el guarda y Rafa le hacen la entrada mientras yo esperaba en la pista forestal ya que el cervuno se encontraba en un sitio complicado y los tres podíamos dar al traste con la estrategia, también lo hicieron que Rafa al ir a acomodarse en el lugar dónde el guarda le había indicado,  se topó a diez metros con el venado que salió huyendo sin que el guarda lo pudiera valorar. 

Poco tiempo después los venados se callaron y se hizo un inmenso silencio en la sierra por lo que tuvimos que ir a buscarlos con el Toyota en el corazón de esta magnífica sierra, recorriendo pistas forestales vírgenes de turistas, a las que accedíamos abriendo y cerrando candados, allí pudimos contemplar muflones y estupendos gamos. Localizamos otro venadete y al intentar entrarle levantamos de su encame, en la concavidad de una roca tapada por un pino, un majestuoso macho montes. Así pasó la mañana hasta que bajamos al pueblo a comer.

A las cuatro de la tarde ya estábamos en la sierra otra vez y más de los mismo los ciervos no habrían la boca y lo único que veíamos eran pepas solas, así pasó la tarde hasta que el guarda  con el canuto, como yo le llamo, el artilugio casero que imita el berrido de un venado, se decide a soplar, respondiéndole uno al instante, enseguida nos dirigimos donde el guarda creía que estaba pero no lo localizamos, vuelve a berrear y el guarda nos dice, - ya se dónde está, en un llanete que hay ahí mas arriba, efectivamente hacemos la entrada y nos ponemos a menos de cien metros de él, estaba echado en mitad del llano y de vez en cuando berreaba, esperamos un rato a que se levantara para ser valorado por el guarda, aunque yo sabía con creces que ese no era el nuestro, tenía doce puntas y no correspondía con el selectivo de 125 puntos que nos había tocado.
Nada más levantarse el guarda nos dijo que no podía ser y dejamos que este se marchase pausadamente. Estaba anocheciendo y ya no había tiempo para más, el rececho había concluido ya que EGMASA, no se por que motivo, solo permite un solo día para los recechos de selectivo normal y dos para los de selectivo especial. 

La familia, mujeres y niños, nos esperaban en una casa rural donde hemos pasado un muy buen fin de semana de berrea en estas maravillosas sierras, la lastima es que coincidiera con IBERCAZA, pero todo no se puede pillar y si me dan a elegir yo prefiero, campo, campo y campo.







 

miércoles, 8 de septiembre de 2010

... YA QUEDA POCO


Avanzan pausados los días, recién salidos de un sofocante e inusual agosto, aún queda lejano el ansiado comienzo de temporada, sentado en el sillón del salón, sin querer, cierro los ojos, tras unos minutos de absorto trance,  abro una puerta a la que lentamente me asomo... un insolente soplido de aire frío se desliza por mi rostro, cruzo el vano y me adentro en las álgidas mañanas serreñas, al caminar percibo el chasquido de mis botas al aplastar el pasto cristalizado por la helada, un soniquete que delata mi presencia y se funde con la sinfonía alborozada de un pajarillo que, con cortos vuelos, visita las inmóviles encinas de la dehesa, las mismas que año tras año divisan un rosario de vehículos que se dirigen hacia ellas.

Los primeros rayos de sol hacen que el vaho que libera la helada se mimetice con el humo de la lumbre en la que se arremolinan los monteros, mientras camino hacia ella, mi relente nariz revela el inconfundible olor a unas ricas migas mañaneras, nada mejor para calentar el cuerpo, arrimado a la candela entre saludos y tertulia con los amigos.

Una imponente voz que rebasa el murmullo de la concurrencia, me pone en aviso de la  salida de las armadas, el camino hacia el puesto es sinuoso, con precaución franqueo un arroyo transitado por límpidas aguas que tornan crecidas por las copiosas lluvias de hogaño. Observo minuciosamente los contornos del puesto, la reses deben colarse  por una vereda bien definida "pecho enfrente", una ladra hace ponerme al acecho, en un santiamén percibo la majestuosa y elegante silueta  de un magnífico venado... al unísono mi hijo mueve el sillón ligeramente y me pregunta - ¿Papá porqué no me contestas cuando te hablo?
- Hijo, es que estaba viendo un venado muy bueno.
- Ah! bueno, ya se lo que te pasa, tranquilo que ya queda poco...